Biomecánica de la digestión
El alimento que entra por la boca, se convierte, tras la masticación y la insalivación, en el "bolo alimenticio".
El "bolo alimenticio" se desliza a lo largo del tubo digestivo y, al final, convertido en material de desecho (bolo fecal), es expulsado al exterior por el ano en el acto de la defecación.
En la digestión se produce, pues, un movimiento (el del bolo alimenticio), sujeto, como todo movimiento, a las leyes de la física.
El movimiento del bolo alimenticio es debido a la fuerza de las contracciones, denominadas “contracciones peristálticas”, de la capa muscular del tubo digestivo.
¿Cómo son las contracciones peristálticas?
Son contracciones segmentarías (estrangulaciones) del tubo por detrás del bolo alimenticio, con el fin de impulsarlo hacia delante (figura 1).
Fig. 1
La actividad peristáltica depende:
a) De una hormona llamada motilina. Esta hormona disminuye en el embarazo.
b) De la riqueza en fibras de los alimentos. Las fibras aumentan el material residual, activándose, consecuentemente, la actividad peristáltica.
c) Del aporte hídrico. El líquido ejerce una doble acción sobre la materia residual: por un lado, al aumentar el volumen de la masa residual, estimula las contracciones peristálticas y, por otro, al fluidificar la mencionada materia residual, facilita su deslizamiento.
Lubrificación del bolo alimenticio.
El proceso de trituración y de insalivación de los alimentos, realizado durante la masticación, ejerce un efecto de lubricación del bolo alimenticio. De aquí, la importancia de una correcta (sosegada) masticación.
3. Cuestiones antropológicas
En el proceso de verticalización, que nuestra especie ha experimentado a lo largo de la evolución humana, la boca se ha alejado de la fuente de la alimentación, lo que ha entrañado un profundo cambio en la biomecánica de la digestión.
En el cuadrúpedo (figura 2), el movimiento del bolo alimenticio se realiza, en el tramo esofágico, en sentido ascendente (contrario a la fuerza de la gravedad), y en el resto del tubo digestivo, en sentido horizontal.
Fig. 2
Por el contrario, en el ser humano (figura 3), el bolo alimenticio se mueve, durante todo el trayecto del tubo digestivo, en sentido descendente: a favor de la fuerza de la gravedad.

Fig. 3
Estos cambios funcionales han llevado consigo unos cambios estructurales. Y así, la capa muscular del tubo digestivo, potente (sobre todo a nivel esofágico) en el cuadrúpedo, es débil en el ser humano.
De lo anteriormente expuesto se extrae una conclusión básica:
La postura natural del ser humano para realizar la digestión es la vertical.
B. Normas dietéticas